ROSA OPACA

Rosa negra, de pétalos que algún día fueron sangre. Rosa negra, de raíces frondosas y tallo peligroso, con espinas gigantes, puntiagudas y venenosas. Un día fuiste la rosa más bella de la pradera, la más inocente, la que más amaba. Hasta que un jardinero cruel tomo tu esencia, la usó, la pervirtió, la degeneró y marchita quedaste en un jarrón de porcelana, sobre una mesa de marfil. El viento te trajo a mi, rosa negra, peligrosa, maldita, encantada. Antes de eso, tuviste una eternidad de incomprensión, de temor, repudio y dolor, pues nadie se atrevía a tocarte, mimarte, acariciarte y los pocos que se atrevían con tu tallo morían o las hojas resecas los atosigaban o los pétalos negros los asqueaba por su tacto tosco. Rosa negra, te amé cuando eras blanca, cuando eras roja, cuando eras recuerdo y ahora que eres negra. Pues, aprendí qué, hasta la esencia del mal puede ser salvada, aprendiendo los caminos de tu tallo, las razones de tus hojas y el sentir de tus pétalos. Rosa negra, rosa hermosa. Te amo Rosa valerosa.