LAS PRENOCHES

En su sonrisa hay un no sé que, un no sé cómo, un no sé cuando y un no sé donde que me vuelve loco. Y no exagero con la palabra locura, porque para lo que ella causa no hay remedio, no hay cura, ni siquiera una lobotomía lo arregla. Sólo otra sonrisa, y otra más, y otra más, y así, una cura que enferma y una enfermedad que no quiero que sea curada, excepto por la cura. Todo un disparate lo sé, como un escaparate. Pero entre tanto alboroto y desvarío una cosa cierta si hay. En su rostro guarda magia y con su sonrisa la libera, hoy me robó un poco más y hasta mi fuerte suspiro por la amistad ahoga mi realidad.

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TU SONRISA

Nadie me percató de lo que me depararían tus caderas. Ese fuego abrasador ni el infierno lo iguala, esa perversidad de un deseo incontrolable que inhabilita el escape o la muerte. Nadie se atrevió a advertirme sobre ello, quizás porque ninguno de ellos se atrevía a enfrentarte, a adentrarse en tí, o quizás porque aquellos que lo hicieron ya no están en el mundo de los cuerdos. Ya no hay marcha atrás para ésta cruzada cuyo nombre efímero fue el tuyo, ahora sólo queda rezar por mi alma mientras pierdo mi mente en ti, mi cuerpo en tus piernas y mi corazón en tus ojos.

Ignorante

Pensé que sabía de ojos lindos, de tonos, de formas, de magia. Equivocado estaba, hasta que la vida me mostró un contraejemplo, una epifanía, una tautología que no había tenido en cuenta. De imprevisto aparecieron tus ojos y derrumbaron mi saber, mostrándome lo ignorante que era y lo muerta que estaba mi curiosidad. Ahora, eso se derrumbó al verte mi Flaca hermosa con tanta magia y más…inteligencia a desbordar y el abrazo más vivo que me ha rodeado.

Compendio sobre una hermosa Moacha

Me he dado a la tarea de resumirte en un trabajo que, como notarás cuando lo leas, no es tan resumido. Esto debido a que mientras más indago sobre ti y las sensaciones que alimentas en mi, más hallazgos salen a la luz, y basado en tales hechos debo continuar incrementando los argumentos utilizados para esta crónica, tesis y cabal compendio.

Cabe confesar que cuando la conocí era un hombre diferente, menos vivo por decirlo así y difícilmente impresionable. Aseguraba que la vida, el mundo, el universo, las personas, los animales o los elementos no podrían causar una impresión duradera, pues todo lo que existía lo consideraba normal. Hasta que llegó usted, ahí todo dejo de ser “normal”. Ahora, tiempo después de haberle conocido, sin ser la eternidad que espero poder pasar a su lado, puedo considerar hechos que me han cambiado rotundamente; como la adaptabilidad de su iris para cambiar, o más propiamente expresado danzar entre colores increíbles casi sacados de una ilusión o el sueño más profundo. También como su sonrisa inyecta un aire de felicidad en mis venas casi muertas, causando la muerte instantánea al aburrimiento y a otros males que la “normalidad” causa. Tal cual a mis actos, conceptos y expectativas he actuado, sin embargo cuando se trata de su magia todo me falla y pocas veces por pura suerte logro acertar acerca de como me sentiré o los estragos que causará.

He descrito un millón de efectos relacionados directamente a pocas causas, pues una sola mirada suya puede ocasionar un fallo sistémico, endémico y en palabras simples “demoníaco” en mi, donde todo funciona increíblemente bien pero nada es precisamente lógico. También he notado lo mucho que me encanta pasar a su lado, ya sea en un bohio lejos del mundo, o en la orilla de un lago con aguas diáfanas y cristalinas, o en el estrepitoso ambiente de una discoteca urbana llena de gente que no importa ya que, lo único que importa es usted.

Sin embargo, la peor sensación se manifiesta cuando usted no está. Esa falta de magia, de brujería, de hechizos y maldiciones que me hacen sentir más vivo y más “enamorado” son el resultado de su ausencia, de ese tiempo que pasa sin sentido pues hasta el tiempo la quiere a su lado. He descrito, escrito y razonado mil millones de premisas, proposiciones, preposiciones y disyuntivas que se aplican a su ser, al parecer una brilla más que las demás y reza así: Usted es todo lo que quiero, lo que busco, lo que encuentro, lo que extraño y si le parece pertinente mi estudio, mis conclusiones y mis futuras hipótesis, me encantaría que fuéramos libres de la mejor manera mientras usted se sienta a mi lado.

Para terminar esta intervención y suponiendo que aceptó mi oferta, solo queda contarle que usted es una de las razones por la cual el viento sopla, porque el desea, como yo lo hago, verla con el cabello suelto y la mirada sutil. Y que usted, dama de mis poemas no puede ser descrita por nada, solo disfrutada de la manera más humana, aunque suene a contradicción entre algo divino y algo terráneo.

Con el mayor de los quereres, atentamente su poeta libremente aprisionado.

Sos

Sos la duda que comienza,
la certeza que no espera.
Sos el olvido que no llega,
los recuerdos que arraigan.
Sos las palabras apiñadas,
el desierto hecho garganta.
Sos la mirada esquiva,
la sonrisa fugaz,
el preludio de un beso,
el abrazo que eleva.

Sos el infinito de un renglón sin escribir,
Sos la ansidad al escrbir
El bumbum taquicardico.
Sos una noche con luna llena,
un insomnio sin afán de sueño,
un café a las 3 de la tarde en jornada de 8 horas.
Sos el crepitar del ajo en el aceite,
el bullir de una sopita pal guayabo
encontrar comida hecha llegando a casa

Sos voz que encanta, sos vos que me encanta…. Si sos vos.

Leerte

Podría escribirte toda la noche, o simplemente mirarte. Hoy, atrevido a todo, he decidido acariciarte. No por libido, o por simple tacto, tampoco por sensualidad. Deseo acariciarte para conocer tu textura, para sentir entre mis dedos cada imperfección de tu piel, cada surco, para sentir el calor que irradias y porque no, un poco de tu alma. Esta noche, no voy a escribirte ni a mirarte, voy a cerrar los ojos y ocupar mis manos para conocerte. Hoy voy a leer en Braille tu ser.

Larry historias alternas

Mi primer encuentro con su mirada fue por correspondencia. Cuando el cartero por negligencia dejo un paquete que contenía un dibujo suyo hecho a carboncillo. Procuré regresar el dibujo, al remitente que aparecía apenas legible en el mosaico de papeles que conformaban el antiguo sobre. Había confirmado la existencia de ojos celestiales, demoníacos, increíbles, que buena impresión tenía. Una tarde soleada pasaba cerca del lugar de residencia del remitente, entonces decidí pasar a retornar el retrato a carboncillo a su dueño previo. Toqué tres veces la puerta y cuando por fin desistí y me dirigía a la calle escuche a lo lejos un grito que exclamaba ‘un momento, ya voy’ al cabo de unos segundos sonaron los cerrojos y se abrió la puerta a entre abrir, asomándose un rostro. Era ella! Y sus ojos no eran lo que yo creía, no eran la maravilla que había pensado. Eran, sin duda, aun más increíbles. Titubee un rato, hasta tartamudee, al final, le confesé el motivo de mi visita. Justo antes de que contara que era la segunda vez que ella se bañaba, pues el calor era insoportable y la desquiciaba un poco, por eso estaba en toalla y con el pelo húmedo. Me negué a aceptarle las disculpas que me ofreció mientras yo le ofrecía las mías. Pensaba ‘que ojos tan lindos’ y temblando le entregue el dibujo. Me agradeció varias veces, hasta nos presentamos. Ya sin más excusa para verle, me despedí y ella respondió igualmente. Un escalón, dos escalones, tres escalones y escuche de nuevo un ‘muchas gracias’ entonces, me llené de valor y le dije ‘quizás podamos tomarnos un café algún día para contarnos bien esta anécdota’. Cagado de pena, me entumecí del talón a la coronilla y el tiempo pasó en un instante. Solo recuerdo tener un papel con su número anotado y despidiéndose con una sonrisa y un, llámame pronto. Creo que sus ojos eran los de medusa, porque me quedé petrificado al instante…me desperté a verte, deseo verte pronto Caracol con hermosa figura e historias infinitas.

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