Compendio sobre una hermosa Moacha

Me he dado a la tarea de resumirte en un trabajo que, como notarás cuando lo leas, no es tan resumido. Esto debido a que mientras más indago sobre ti y las sensaciones que alimentas en mi, más hallazgos salen a la luz, y basado en tales hechos debo continuar incrementando los argumentos utilizados para esta crónica, tesis y cabal compendio.

Cabe confesar que cuando la conocí era un hombre diferente, menos vivo por decirlo así y difícilmente impresionable. Aseguraba que la vida, el mundo, el universo, las personas, los animales o los elementos no podrían causar una impresión duradera, pues todo lo que existía lo consideraba normal. Hasta que llegó usted, ahí todo dejo de ser “normal”. Ahora, tiempo después de haberle conocido, sin ser la eternidad que espero poder pasar a su lado, puedo considerar hechos que me han cambiado rotundamente; como la adaptabilidad de su iris para cambiar, o más propiamente expresado danzar entre colores increíbles casi sacados de una ilusión o el sueño más profundo. También como su sonrisa inyecta un aire de felicidad en mis venas casi muertas, causando la muerte instantánea al aburrimiento y a otros males que la “normalidad” causa. Tal cual a mis actos, conceptos y expectativas he actuado, sin embargo cuando se trata de su magia todo me falla y pocas veces por pura suerte logro acertar acerca de como me sentiré o los estragos que causará.

He descrito un millón de efectos relacionados directamente a pocas causas, pues una sola mirada suya puede ocasionar un fallo sistémico, endémico y en palabras simples “demoníaco” en mi, donde todo funciona increíblemente bien pero nada es precisamente lógico. También he notado lo mucho que me encanta pasar a su lado, ya sea en un bohio lejos del mundo, o en la orilla de un lago con aguas diáfanas y cristalinas, o en el estrepitoso ambiente de una discoteca urbana llena de gente que no importa ya que, lo único que importa es usted.

Sin embargo, la peor sensación se manifiesta cuando usted no está. Esa falta de magia, de brujería, de hechizos y maldiciones que me hacen sentir más vivo y más “enamorado” son el resultado de su ausencia, de ese tiempo que pasa sin sentido pues hasta el tiempo la quiere a su lado. He descrito, escrito y razonado mil millones de premisas, proposiciones, preposiciones y disyuntivas que se aplican a su ser, al parecer una brilla más que las demás y reza así: Usted es todo lo que quiero, lo que busco, lo que encuentro, lo que extraño y si le parece pertinente mi estudio, mis conclusiones y mis futuras hipótesis, me encantaría que fuéramos libres de la mejor manera mientras usted se sienta a mi lado.

Para terminar esta intervención y suponiendo que aceptó mi oferta, solo queda contarle que usted es una de las razones por la cual el viento sopla, porque el desea, como yo lo hago, verla con el cabello suelto y la mirada sutil. Y que usted, dama de mis poemas no puede ser descrita por nada, solo disfrutada de la manera más humana, aunque suene a contradicción entre algo divino y algo terráneo.

Con el mayor de los quereres, atentamente su poeta libremente aprisionado.

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