VALKIRIAS

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​LAS VALKIRIAS Y SU HISTORIA
Las Valquirias son los Espíritus Elementales del Fuego. Provienen de la Zona del Valhalla y son las hijas de Odín, gobernante de la Zona. Hace mucho tiempo, Odín hizo un trato con Hela y los Reyes Elementales, mediante el cual puede reclamar las almas de seres que él considere valerosos y acogerlas en su castillo Asgard para convertirlos en los Einherjar, los guerreros de elite del Valhalla. Para realizar estas pruebas, el Señor del Fuego cuenta con las Valquirias.
Cuando una Valquiria llega a una Zona, inmediatamente busca ejemplos de seres valerosos entre sus habitantes; la gran mayoría de estos son Shadow Hunters. Entonces, la Valquiria acompaña a los seres elegidos allá donde van, ayudándolos en lo que puede, protegiéndolos y, de paso, ”evaluando” si es digno de entrar o no en el Valhalla. Cuando uno de los seres a los que ayuda muere, la Valquiria dibuja una Runa especial en el cuerpo del difunto; entonces, su alma o forma espiritual (dependiendo de la Raza del ser) tiene que elegir entre seguir con su ciclo (en el caso de los Humanos, ser juzgados por Azrael, en el caso de los Ángeles, ir al Paraíso, etc.) o residir en Asgard. Si el alma acepta, la Valquiria toma forma espiritual, separándose de su cuerpo físico por un tiempo (durante el cual permanecerá clínicamente muerta) y lo conduce hasta allí; si no, el alma continúa con su ciclo natural. La excepción a esto son los Oscuros; el hechizo que lanzaron sobre sí mismos para evitar su exterminio impide que sus almas puedan residir en una Zona no Libre.
Una vez ha pasado esto, el espíritu de la Valquiria vuelve a su cuerpo y busca otro guerrero al que juzgar; si una Valquiria muere antes que el guerrero, es reclamada por la valerosa Freyja para sus Guardianas de Yggdrasil.
La primera Valquiria llegó a la Tierra en el año 500 atraída por el héroe Beowulf, uno de los primeros Shadow Hunters registrados en la historia (o, mejor dicho, en los mitos y leyendas); a partir de aquí, otras Valquirias se sumaron a la primera. Al principio solamente mostraban interés por los héroes nórdicos y vikingos, y tenían una buena razón para ello, pues estos pueblos fueron los primeros en contratar guerreros para que matasen a los numerosos monstruos que asolaban sus países; en consecuencia, los escandinavos se convirtieron en los primeros Shadow Hunters “pagados” de la historia. Sin embargo, al desaparecer poco a poco los pueblos vikingos las Valquirias se fueron fijando en Shadow Hunters de otros lugares; actualmente, las Valquirias están distribuidas por todo el mundo. Como es lógico, no existe demasiado contacto entre ellas, ya que todas tienen su misión de buscar y proteger a los valientes muy clara.
Las Valquirias tienen una apariencia muy próxima a la de las mujeres humanas, aunque todas acostumbran a poseer una gran belleza (“mujeres de belleza incomparable”, según la mitología Escandinava). Sus rasgos son hermosos, y sus brillantes ojos suelen mirar con intensidad y fiereza, como desafiando a sus interlocutores. Las Valquirias no envejecen, por lo que tienen que cambiar de lugar de forma casi continua o se arriesgan a ser descubiertas.


Personalidad: Las Valquirias son como el fuego: orgullosas, temperamentales, obstinadas y apasionadas. Se exaltan con mucha facilidad y les gusta llevar sus pasiones hasta el límite. Hay un viejo proverbio que dice que es muy difícil ganar el corazón de una Valquiria, pero una vez lo haces, se mantendrá fiel a ti durante toda su vida. Las Valquirias siempre tratan de vivir el momento en toda su plenitud, lo cual las hace, a veces, excesivamente imprudentes.
Otros Nombres: Amas de las Runas, Amazonas, Reinas de la Guerra, Damas del Fuego, Guardianas del Asgard, Caminantes del Arco Iris.
Virtud: La naturaleza de las Valquirias las hace en parte inmunes a las quemaduras. Se considera que una Valquiria posee blindaje contra el daño recibido por fuego.
Talón de Aquiles: La pasión de las Valquirias es también su perdición. Cuando una Valquiria cae una situación que pueda provocar su exaltación (un combate contra un oponente peligroso, salvar a una persona de un incendio…), se lanzará sin pensar a resr dicho problema, apartando a cualquiera que se lo impida y actuando impulsivamente. Esto hace que muchas Valquirias mueran de una forma realmente estúpida.

…Plotr

Hoy, sin quererlo, te busqué en tantos rostros. Divagando con la mirada, pero concentrado en la búsqueda. Hoy, queriéndolo, indagué cada mirada, cada sonrisa, los pómulos, el cabello, las entradas, los mentones, las orejas, buscando una pista sobre ti, sobre ese par de ojos que con un fugaz cruce cautivaron esa porción de alma curiosa, juvenil y enérgica que no sabía que tenía. Hoy, te busqué en tantos rostros, pero no te encontré en ninguno.

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OPUESTOS

¿Alguna vez has visto la colisión de dos opuestos? Yo si. He presenciado como el azul del agua se fusiona con el rojo intenso del cabello de una mujer. He visto como el fuego nada y el agua entra en combustión. Presencié una vez a una sirena, cuya magia era colisionar opuestos. Gracias a ella descubrí que el fuego y el agua se pueden amar, cuando no se destruyen ambos son esenciales y lo más importante un solo éter. La he presenciado, sí, lo he hecho. Lo imposible de tener en un ser dos esencias opuestas, una inmortal y divina con una mortal y humana. Ella es así, un desafío a lo natural y a la vez tan sencillamente bella que representa toda la naturaleza.

Apropósito del 14 de julio

Pero ¿qué tiempos desvergonzados, atrevidos y anárquicos son estos? Han llegado a hacerse tan irrespetuosos que perturban el sueño de un monarca. El duque de Liancourt llega a todo galope a Versalles, en un caballo cubierto de espuma, para traer noticias de los sucesos en París. -Declárenle que el rey está durmiendo- Insiste en que lo despierten; por último, déjanlo penetrar en el santuario del sueño. Comunica: “La Bastilla tomada por asalto. El gobernador, asesinado. Su cabeza, clavada en una pica, es llevada por toda la ciudad.”
“Pero ¡eso es una revuelta!”, balbucea espantado el infeliz soberano.
Mas con severidad corrige el mal mensajero: “No sire, es una revolución.”

Fragmento de Maria Antonieta por Stefan Zweig

 

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Compendio sobre una hermosa Moacha

Me he dado a la tarea de resumirte en un trabajo que, como notarás cuando lo leas, no es tan resumido. Esto debido a que mientras más indago sobre ti y las sensaciones que alimentas en mi, más hallazgos salen a la luz, y basado en tales hechos debo continuar incrementando los argumentos utilizados para esta crónica, tesis y cabal compendio.

Cabe confesar que cuando la conocí era un hombre diferente, menos vivo por decirlo así y difícilmente impresionable. Aseguraba que la vida, el mundo, el universo, las personas, los animales o los elementos no podrían causar una impresión duradera, pues todo lo que existía lo consideraba normal. Hasta que llegó usted, ahí todo dejo de ser “normal”. Ahora, tiempo después de haberle conocido, sin ser la eternidad que espero poder pasar a su lado, puedo considerar hechos que me han cambiado rotundamente; como la adaptabilidad de su iris para cambiar, o más propiamente expresado danzar entre colores increíbles casi sacados de una ilusión o el sueño más profundo. También como su sonrisa inyecta un aire de felicidad en mis venas casi muertas, causando la muerte instantánea al aburrimiento y a otros males que la “normalidad” causa. Tal cual a mis actos, conceptos y expectativas he actuado, sin embargo cuando se trata de su magia todo me falla y pocas veces por pura suerte logro acertar acerca de como me sentiré o los estragos que causará.

He descrito un millón de efectos relacionados directamente a pocas causas, pues una sola mirada suya puede ocasionar un fallo sistémico, endémico y en palabras simples “demoníaco” en mi, donde todo funciona increíblemente bien pero nada es precisamente lógico. También he notado lo mucho que me encanta pasar a su lado, ya sea en un bohio lejos del mundo, o en la orilla de un lago con aguas diáfanas y cristalinas, o en el estrepitoso ambiente de una discoteca urbana llena de gente que no importa ya que, lo único que importa es usted.

Sin embargo, la peor sensación se manifiesta cuando usted no está. Esa falta de magia, de brujería, de hechizos y maldiciones que me hacen sentir más vivo y más “enamorado” son el resultado de su ausencia, de ese tiempo que pasa sin sentido pues hasta el tiempo la quiere a su lado. He descrito, escrito y razonado mil millones de premisas, proposiciones, preposiciones y disyuntivas que se aplican a su ser, al parecer una brilla más que las demás y reza así: Usted es todo lo que quiero, lo que busco, lo que encuentro, lo que extraño y si le parece pertinente mi estudio, mis conclusiones y mis futuras hipótesis, me encantaría que fuéramos libres de la mejor manera mientras usted se sienta a mi lado.

Para terminar esta intervención y suponiendo que aceptó mi oferta, solo queda contarle que usted es una de las razones por la cual el viento sopla, porque el desea, como yo lo hago, verla con el cabello suelto y la mirada sutil. Y que usted, dama de mis poemas no puede ser descrita por nada, solo disfrutada de la manera más humana, aunque suene a contradicción entre algo divino y algo terráneo.

Con el mayor de los quereres, atentamente su poeta libremente aprisionado.

OJOS DE LUNA

​He visto tus ojos de tantas maneras. Se me asemejan a la luna y sus fases. He visto ojos de luna llena enormes y brillantes, que se apoderan del firmamento de tu rostro apacible. También he visto ojos de menguante, que se apagan lentamente y liberan el corazón de todo mal, de todo pesar. Luego, están los ojos de luna nueva, aquellos que se esconden tras parpados sumidos por el cansancio, el deber o unas mejillas sonrojadas victimas de un halago. Ah, pero si hay una fase mágica y peligrosa, es la de ojos crecientes. Aquellos que abren su luz desde la oscuridad y dejan salir todo su potencial, su belleza, su maldad, su bondad. Si hay un evento aterrador, emocionante y magnifico, ese sin duda es cuando tus parpados se elevan y dan paso a esos ojos encantadores, ojos de luna.