Historias en los Buses

​No tuve la culpa. ¡Lo juro! Yo solo estuve en el lugar adecuado en el momento adecuado. Era una noche de mayo, bastante fría, bastante oscura y yo esperaba el bus como siempre lo hacía. Ella pasaba la calle, no la había notado, pues yo miraba para el sur y ella estaba al norte mío. Entonces, sentí tres suaves toques en mi hombro, al girar la noté, los noté. Unos ojos cafés, llenos de oscuridad, esperanza, malicia, sueños e inocencia.Una mirada sincera, sensual, peligrosa, fatal. Podría decirte que vi más, pero no fue así, de inmediato el mundo eran esos ojos, el universo entero. No noté lo sexy que estaba, las curvas de sus caderas, sus senos, su sonrisa, su cabello, sólo noté su mirada, su maldita mirada de ojos cafés fue mi culpa, lo juro! Yo solo estaba esperando el bus y que iba a saber, que esa dama, mujer, demonio, ángel, diosa, se me iba a llevar el alma, la mente y el corazón. Yo no sabía que por ese encuentro casual, de esa noche de mayo, yo terminaría tan loco como ahora. ¡No es mi culpa! Pero tampoco quiero negar lo que por ella soy.

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