Él era curioso, ella misteriosa, eran los opuestos más opuestos en un amor lleno de clichés ante los ojos de todos, pero era su juego. A ella le encantaba dejar pistas (o no), y a él perseguirlas hasta dar con la idea, con la acción, con aquello que ella quería entregarle. No hacía falta nada más para tener un gran dinamismo en la relación; bueno, eso hasta que ella desapareció sin dejar rastro, y se convirtió en un misterio sin resolver…A Él la intriga de su distanciamiento lo ahogaba a tal punto que pensó en escribirle, pensó en ir a buscarle; no obstante una luz de sensatez a su mirada golpeó y le hizo entender que las intrigas solamente se dispersan con calma, así la imaginación toma control y puedes esperar un desenlace o simplemente entender que no te esperan más. ¿Estás? ¿Es una ilusión? ¿Será real? ¿No me dejarás de nuevo en el limbo? Son algunas de las pequeñas curiosidades que surgen al Joven y las respuestas están en Ella, sus pistas y lo que esto conlleve…

John William Waterhouse – The Lady of Shalott

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