LAS PRENOCHES

En su sonrisa hay un no sé que, un no sé cómo, un no sé cuando y un no sé donde que me vuelve loco. Y no exagero con la palabra locura, porque para lo que ella causa no hay remedio, no hay cura, ni siquiera una lobotomía lo arregla. Sólo otra sonrisa, y otra más, y otra más, y así, una cura que enferma y una enfermedad que no quiero que sea curada, excepto por la cura. Todo un disparate lo sé, como un escaparate. Pero entre tanto alboroto y desvarío una cosa cierta si hay. En su rostro guarda magia y con su sonrisa la libera, hoy me robó un poco más y hasta mi fuerte suspiro por la amistad ahoga mi realidad.

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