Carta de un poeta a su inspiración.”La muerte del poeta”

Todo en la vida inicia y termina con momentos.

El amor, la amistad, la soledad y el desamor, sentimientos que nacen y mueren.

Hoy ha muerto un poeta, ese mismo que buscaba un momento, el mismo que intento de mil formas expresar un sentimiento.

Ahora pienso: ¿Sentimiento o capricho? No lo sé.

Pero si fue un sentimiento, este produjo palabras tan sinceras llenas de tal honestidad que cada sílaba era un suspiro envuelto en llama de pasión y si fue un capricho, simplemente llegaste a ser el capricho más hermosos que un hombre puede tener.

Querida, sé que te preguntas: ¿Porque lo hace, sí no he hecho nada por él? Existes y eso es suficiente.

Hoy padezco de una enfermedad comúnmente llamada soledad. En esta soledad que ha traído angustias, dolores, besos, abrazos, cartas, mensajes, chocolates, flores, amores, desamores, sorpresas e ilusiones llegaste tú a desordenar el control que tenía sobre ella.

No es justo, desgastarse pensando y buscando la forma de agradarte. Ahora pregunto: ¿Vale la pena conquistar sin existir química? La respuesta es sencilla y única; NO.

La muerte de un poeta no se acaba cuando la vida misma se extingue, finaliza cuando la inspiración toma otro rumbo.

Al final, cada suspiro, cada mensaje, cada intento, cada flor, cada detalle simplemente son eso… Nada lo cambia, nada lo modifica. Continuó intentando conocerme, aún no lo consigo. En mis actos logre miles de sonrisas, quizás sonrojarte, posiblemente inspirarte pero claramente cada intento fue bello para ti y para mí aún más.

Cuando la soledad va de la mano llevándome por este largo camino una sonrisa hace la diferencia.

Agonizo, muero lentamente, los latidos de este sentimiento fallecen porque se han desviado del camino imaginario que talle en un bosque que se perdió al tratar de crear un mundo nuevo.

Prontamente, mi corazón de poeta dejara de latir, y no solo por ti, si no por cada intento de construir un sentimiento que se perdió en un camino sin retorno.

Al morir este tu poeta, se llevará consigo el amor, las palabras, las caricias, el sexo, las flores y cada detalle.

En mi testamento no estás tú, y simplemente no estás porque mi mayor riqueza ya fue tuya, ya te la entregue.

Mujer hermosa, en mi última voluntad deseo que encuentres lo que buscas, lo cual no sé qué es, pero espero que lo encuentres.

Mi tiempo se agotó, me llevo conmigo la inspiración… Me llevo tu sonrisa.

“Así ha muerto un poeta, despidiéndose de su inspiración”.

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