Sombras huyen ahí

Camino tres pasos, mi sombra huye tres pasos; camino cinco pasos, mi sombra huye cinco pasos; le doy la espalda, hago como el que se va para otro lado, pero mi sombra es astuta, no me deja de observar, espera sin distraerse, a que me vuelva e intente atraparla; me giro con velocidad increible y me lanzo a correr tras ella, pero es inútil. ¡Ah, Cuánto valora su libertad! 
Me dirijo hacia mi jaula, pero ella no quiere quedarse sola, acaso juega conmigo, así que me sigue, como un perro, con perfidez insondable va creciendo con el Sol en el horizonte y soy cada vez más pequeño, a medida de que mi sombra se vuelve noche.
Como adivinarán, mi jaula es de piedra, y no entra luz alguna, así que mi sombra queda atrapada allí, y yo quedo atrapado en ella; perfora mis sueños, como un dique con filtraciones de agua, que se derrumba y deja delante de sí, una inundación de sombras.

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