VUELVE LA INSPIRACIÓN

“Venías tan despacio, tan tú misma, tan suspiro. Me encontraste sentado, bajo el mismo árbol donde me dejaron devastado. Te acercaste con el más delicado movimiento, parecías viento. Me dejaste atónito, tu aroma empezó por cautivar mis sentidos, inmóvil, intrascendente, pero más vivo que antes. Sin esperarlo, tocaste el último rincón de mi alma, no podía moverme, seguía allí, viéndote jugar con la ramas del árbol. Al detenerte, tomaste mi mano, la pusiste sobre tu espalda, yo posé la otra en tu cabello, me acerqué a ti, sentía tu respiración acelerada, tu cuerpo tembló por un instante…y sin mí, te fuiste tan despacio, tan tú misma, tan suspiro.”

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