Y…

Era esa forma tan única como miraba la que me mantenía en ascuas, alerta, indispuesto y en espera. Espera de ver cómo sus ojos miraban de reojo, y como su sonrisa se dibujaba tenuemente en su rostro, así igual que la tentación del diablo. Eso esperaba todos los días y pocos de ellos lo obtenía, no puedo decir que fuese una victoria, pero si mil días tuviese que mirarla para que en sólo uno de ellos sucediera, lo haría dos mil días.

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