PESIMISMO INTERVENCIONISTA DE PRIMERA GENERACIÓN (Parte 1)

La situación es que uno permite que la lógica sea superada por idealismos e isilusiones, las cuáles suponemos son coherentes cognitivamente hasta ese momento en que volvemos a tener sinapsis (Los idealismos casi detienen los procesos sinapticos), y leemos que estamos incomodando, que aunque no pesamos sí logramos hacer un contrapeso y una contracarga para con quién (Sea el objeto material másico o no que sea) estamos idealizando. De esto surge entonces el reconocimiento de las acciones, los gestos, las distancias, los temores y hasta los muy notables ataques de realidad.

Por tal motivo volviendo a ser mentalmente razonables buscamos reconstruir una idea clara, concisa, acertiva y coherente ya no basada en sólo un asunto hormonal; sino planteada desde la cognición y la lógica, lo que naturalmente genere mayores ganancias, ya que al final no somos caritativos sino dependientes de acciones y tenemos un fin con uno u otro plan que diseñemos. En este asunto puntual la debilidad hormonal es el enemigo a vencer. Digamos que se deben generar medios para obtener un contacto real con lo que se piensa y lo que se busca.

En este punto llegamos a la necesidad de analizar el pesimismo intervencionista más que como una postura existencialista, como un método dependiente de la defensa de lo cognitivo pero sin ninguna clase de defensa de lo propiamente pertinente. Partiendo de esto se determinaría el miedo como una necesidad y no como una cualidad o una debilidad. Porque es el miedo finalmente el que evita que se instrumentalice la acción y más bien la proyecta a tal punto que se determinan valías coersitivas tales que determinamos acciones, es el miedo la erramienta para salir de ese vacío que anteriormente mencionábamos como idealista. Por eso sujetos que no han perdido su imagen de sujetos, el ser pragmáticos no será la solución ¡NO! (No es lógico completamente y no describe las necesidades propias del contexto natural, sintético y metafísico.) En tales puntos se consideran opciones dialéticas mentales o condiciones ideario-pragmáticas y de ahí surge lo que llamaremos Pesimismo Intervencionista de primera generación que nos aleja de esas instrumentalizaciones, nos acerca a las redefiniciones cognitivas y al final logra el objetivo final de constituirnos como sujetos más allá de lo básico y delimitado que puede encontrarse o presentarse un sujeto.

Y sí, lo importante es el final que dice “Quise alejarme de mi persona y me hice un ataque directo a lo sentipensante y razoonablemente persona que pueda o logre ser.”

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