Día 16: Imagínate

Genealogía de un amigo imaginario
Charly solía contarme que su madre estaba realmente loca, él nunca había tenido un padre, pero ella imaginaba que estaba ahí, sentado en el sofá naranja, intentando sintonizar la radio, con medias rotas, esbelto y oxidado. Y aunque él no podía verlo, ni menos escucharlo, la madre le decía que obececiera al padre, repitiendo la orden. 
El día que conocí a Charly, había tenido una seria discusión con su madre, había reunido al fin el valor para decirle que el padre no existía, que nunca existió realmente, y ella por alguna razón incomprensible para un niño, lo seguía imaginando, haciéndolo real; le preguntó por qué hacía eso, por qué lo habia creido real desde la más remota infancia de él. La madre le respondió que si el padre no existía, tampoco podría existir él. 
Y dejó de imaginar al padre, y dejó de imaginar a Charly. 
Ese día me hice amigo de Charly.

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