DORA DORITA

La otra vez me iban a robar, pero yo muy astuto dije: 
Zorro no te lo lleves.
Y el ladrón no me robó, de hecho me miró fijamente a los ojos y me abrazó. Las personas que estaban alrededor lloraban, algunos aplaudian, otros cuantos gritaban, fue hermoso. Gracias pinche Dora la exploradora.

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Para abrir la sombra en paracaidas

Un pájaro se deja caer al cielo,
y juega con su luz a llover estrellas
que va sembrando en los hombres.

Un pájaro abre su sombra ante el Sol,
y es una espiral de pétalos
que va extendiendo su follaje en el viento.

Un pájaro danza con el tiempo,
y son sus ojos trenzados,
las nubes que se buscan forma.

Y son sus alas, el firmamento
que se confunde con el día estrellado.
Y es su alma,
contundente jardín de abrazos y amores.

Un pájaro se posa en un árbol y hace un nido,
un pájaro se vuelve árbol/ se vuelve nido
para florecer en la mañana,
para ofrecer su corazón incendiado
Y que de sus ramas nazcan miles de pájaros,
Que extenderán sus sueños,
Estallarán en vuelos inmarcesibles,
tejerán la vida y la muerte
sanarán el cielo.

LLAMADO A LA SENSATEZ

Los Uribistas y su incoherencia. Hace menos de un mes tenían la exigencia de que la guerra continuara, hoy ni van a unirse a las filas del ejercito, ni entienden que el cese unilateral lo lograron terminar negando a la población Colombiana un pequeño proceso de paz bajo el marco de un cese Bilateral (Multilateral) porque estaban planteando apoyar en la defensa de la población civil de los demás actores armados y fortalecer los nacientes procesos de paz;  por demás exigir ahora que se cese al fuego o decir que se han hecho más daños que con Uribe es una parafernalia casi llevada a lo psicótico, simplemente porque en los 8 años de Uribe era peor la situación con la diferencia de que habían noticias extravagantes que desenfocaban esta realidad que afrontan a diario ciertas poblaciones durante todos sus días cada día.

Vamos entonces a clarificar que esta era su exigencia, una guerra pues ya la tienen y las FARC para no afectar la población civil afecta multinacionales, les cuento que la caída de petroleo en esos Ríos es casi que diaria y más que un daño ambiental le hacen un favor a esas personas porque al ser un ataque harán seguimiento a esos causes y recuperación ¡Sí! Las Multinacionales hacen atentados casi a diario pero esos no son informados.

Les agradezco por su coherencia llevada a la estúpidez, por sus raciocinios inútiles que hacen pertinente resguardar el proceso, hacer un llamado a las bases de las formas de comunicación y bajo métodos precisos construir diálogos hasta hacerles entender el contexto, construir algo más que una idea utopista y vivir como pares y no como la Alemania ilustrada en su país pero dominados por la negatividad de tanto y nada lejos y separados de lo simple, de lo bello que nos hace comunicarnos y por defecto ser.

“Somos lo que construimos, construimos lo que ya transformamos, transformamos para servir y servimos para vivir”.

Jeounin Cachtew Möntzac.

DÍA 24: HÁBITO ADQUIRIDO, SAVATER BIENVENIDO

Por qué los hombres tendrán siempre que distraerse de nosotras, por qué preferirán los estériles enredos de la política o la brutalidad de la guerra, por qué han de ser más capaces de abismarse en una discusión sobre la naturaleza de las estrellas que dependerse en el reclamo de unos ojos que todo lo piden, para siempre, para siempre? Porque cuando se entregan de veras, pueden fundirnos en puro deleite. Pero se cansan, se distraen: son como externos a su cuerpo, a sus sensaciones, y no pueden empaparse de carne más que a poquitos, durante breves ramalazos de sensualidad que les dejan exhaustos y aterrados. Enseguida huyen al comercio o a la metafísica, enseguida se refugian en las proezas o se ocupan de componer música. Para vivir necesitan olvidar la mayor parte del día que están vivos; para sentir algo necesitan convencerse de que no sienten, sino que piensan o calculan; para atreverse a desear lo que en verdad desean tienen que atiborrarse de proyectos útiles o sublimes, hasta que finalmente caen rendidos en brazos de lo que no saben apetecer más que como reposo, exceso o costumbre. Son así: para ser capaces de ceder de vez en cuando al éxtasis tienen que considerarlo como un simple desahogo entre dos empresas mucho más importantes porque les comprometen a muy largo plazo… La pasión les desasosiega y la carne les azara y, secretamente, les humilla: no quieren querer lo que quieren o quizá para quererlo tienen que suponer que lo que en verdad quieren es algo mucho más excelso, de cuyo deslumbrante fulgor tienen de vez en cuando que apartar los ojos hacia cosas más banales.

Otelo era una fiera espléndida, parecía infatigable en la caricia, nacido para la violencia de arrullos devastadores que me dejaban asolada noche tras noche como un campo saqueado por los bárbaros. Después de haber probado su furor africano, tan brutal y tan exquisito, tan directo y tan orientalmente refinado, todos los educados jóvenes a los que mi clase me acercaba me parecieron de insoportable insipidez. Me arriesgué a matar a mi padre del disgusto o a ser muerta por él cuando descubriese mis amores con un moro: ¡yo, la hija del senador Brabancio, jugando a la bestia de dos espaldas con un coloso negroide semicivilizado!, ¡la perla de Venecia adornando como un pendiente el lóbulo oscuro de un aventurero berberisco! Por muy rico que fuera Otelo y por muy imprescindibles que fuesen sus servicios a la República, la provocación era demasiado grande. Fueron aquéllas las noches de nuestros arrebatos furtivos, cuando él trepaba ágilmente a la alta ventana de mi alcoba para disfrutarme, como quien sube a lo más alto de un gran árbol para sorber en el mismo nido los huevos recién puestos de un ave exótica. Yo le esperaba desnuda y temblorosa en mi lecho, con la mirada fija en el rectángulo sombrío de la ventana, hasta que en el alféizar aparecían sus ojos de fuego y la agresiva blancura de su primera sonrisa… Eran los días de los mensajes deslizados a la puerta de la iglesia, de los saludos falsamente distantes cuando nos cruzábamos en la plaza de San Marcos o de las miradas de arrobo cuando pasaba a caballo al frente de sus soldados y yo sabía que esa misma noche lo tendría sobre mí, el áspero calor de su lengua en mi boca…

Fernando Savater.

Credo de la iglesia Jeouninista de los últimos días (Jeunista según la región del mundo)

Creo en mí mismo: (ॐ)Ómnico, único, pránico y sublime Dios, 
con mi mente creadora de todo lo que hay afuera o no; 
amo y señor de lo que soy, fui y seré, 
Santo redentor de mi humanidad; 
deconstructor absoluto de lo que hay adentro, 
patria de gárgolas rapiñas, 
con sus nidos en mis cabellos divinos. 
Creo en el Señor, 
el único del que puedo estar seguro de que existe, 
pues de lo contrario todo sería un remolino de sombras: yo, Dios, 
Hijo de la última orgía entre los Dioses megalómanos y egocéntricos antes de mí; me encarno como milagro, cayendo a la tierra; 
soy el infierno y el paraiso simultáneo, 
un ser humilde lleno de sangre, 
aparezco para combatir las tinieblas, 
y a mí mismo como señor de las sombras, 
trasnmutable en todo lo que puede ser, es y será, 
el cosmos genealógico del amor brota por mis ojos.
Por mi causa vivo, por mi causa muero, 
sepultado en este cuerpo, 
descendí a las más profundas cavidades del universo, 
resucité entre la costumbre, 
y subí a la cúspide de los vientos. 
Estoy sentado en el centro de una espiral 
que se espande por el tiempo. 
No vine a juzgar, condenar, ni promulgar mi fe, 
no necesito que nadie crea en mí para existir. 
Creo en el espíritu, 
como una telaraña 
que se forma con otros espíritus 
formando Dioses fractales 
que se interconectan para formar la realidad. 
A todos los absuelvo, 
y me basta con que crean en sí mismos como otros Dioses.

A lo que ustedes, mis queridos creyentes responden: AMEN (es mejor sin tilde)

Y por último como puro incendio y contradicción soy, me declaro ateo de mi propia religión.

Día 16: Imagínate

Genealogía de un amigo imaginario
Charly solía contarme que su madre estaba realmente loca, él nunca había tenido un padre, pero ella imaginaba que estaba ahí, sentado en el sofá naranja, intentando sintonizar la radio, con medias rotas, esbelto y oxidado. Y aunque él no podía verlo, ni menos escucharlo, la madre le decía que obececiera al padre, repitiendo la orden. 
El día que conocí a Charly, había tenido una seria discusión con su madre, había reunido al fin el valor para decirle que el padre no existía, que nunca existió realmente, y ella por alguna razón incomprensible para un niño, lo seguía imaginando, haciéndolo real; le preguntó por qué hacía eso, por qué lo habia creido real desde la más remota infancia de él. La madre le respondió que si el padre no existía, tampoco podría existir él. 
Y dejó de imaginar al padre, y dejó de imaginar a Charly. 
Ese día me hice amigo de Charly.

DÍA 14

Hice un contrato con el diablo, para asegurarme de tomar su mano y mirarla a los ojos. Cuando éste trató de cobrar el precio que habíamos propuesto; mi alma, descubrió que de ella ya no quedaba nada, toda se había perdido en tus ojos miel para siempre, por siempre, con gusto. Porque justamente era eso lo que siempre quise, quedarme con el mejor demonio de todos, Tú.