Antología Sentimental del Diablo

Manecillas en molde de arena desde un trampolín al instante, se sumergían en un cono de cristal, que encerraba al tiempo, en aquella celda densa y transparente, esa vitrina lúcida y exponente donde danzaba el transcurso de una historia.

Mi yo sublime.

¿Pero qué es esto que siento? -Desconcertado el diablo se decía- Acaso… ¿Mi labor no sirvió conmigo mismo? ¿Me es tan fácil hacer odiar, pero tan complejo evitar que ame? ¿No se supone que soy el caballero de las tinieblas? ¡Yo no puedo amar! ¡No! ¡Yo no debo amar! ¿Pero por qué amo?… comprendo la ignorancia de los que me adoran.

Ohh, un esfero de fuego y un folio de cenizas, repasaré mis hechos.

El colapso de lo cotidiano.

El infierno ardía, muy diferente a como debía hacerlo, los cuervos febriles agitaban sus alas de hogueras y con ansias rondaban el gemido incesante de las lágrimas evaporadas de almas sonámbulas de la muerte, atadas a la penumbra de su comportamiento terrenal.

Las nubes escupían antorchas con espinas y había una brisa de pétalos refulgentes de llamas que dibujaba en su humo una silueta de una misteriosa belleza (Quizá daba inicio a que ella quería cerrar un trato).

Mis siervos del deber me manifestaron que era tiempo de negociar… felicidad efímera a cambio de morir cada segundo después de su “muerte”. Y sí, como lo esperaba, tantas peticiones de aquellos relojes “razonables” que se deslizan por bosques contemporáneos moldeados por sistemas de comunicación y atrapados en redes informáticas, acudían a ofrecerme sus “preciadas” almas a cambio de mi preciada labor que comprendía manipular un dar, que alienara a quien lo quería.

El absurdo socio.

Como de costumbre me era, otro obispo, pero… su deseo era algo inusual.

Me manifesté haciéndome pasar como alguien que debía confesarse. Já!

-¡Cuéntame hijo mío! -dijo el hombre como quimera-

(Mi primer ruido fue una carcajada sutil de su expresión hacia mí) -Mi único pecado es crearle al mundo pecados, pero no vine por eso- dije en un tono burlón- mi objetivo es decirte a ti: ¡Cuéntame pronto hijo mío! ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué tiene tal valor, que por esto cambiarías una eternidad al lado del que supuestamente “sirves”?

El obispo chapuceando en su gagueo, asciende su mirada y al diablo exclama -Mi mayor deseo es que nadie nunca, ni tú, se lleve mi alma, pero si para cumplirme esto deberás llevarte mi alma ¡Cómo dice el acuerdo! Violarías tu labor y yo tendría mi deseo a cambio de nada o tú tendrías lo que quieres sin brindarme algo, pero tu principio dice: Todo aquel que se atreva a pactar algo, a cambio debe dar su alma; tomando en cuenta que yo debo cumplir su anhelo. ¿Qué harás?

-Lo ves poeta, -expresa el Diablo- para que entendieses mi historia debí contarla en primera y en tercera persona haciéndole comprensible hasta para un escritor de reconocida trayectoria en el campo literario.

Pero espera, aún no te cuento porque usurpo tus sueños… espera.

El diablo amó

Como un tornado perdido en un desierto y con deseo de destruir, pero sólo encontró fragmentos de una ausencia pulverizada, así fue como cabizbajo me hallaba, confundido y atrapado en la libertad de no saber que hacer con mi juego de almas; evadí aquel suceso, buscando otra aventurera vida, que busca lo que quiere a cualquier costo, y ahí fue, cuando mi oficio se cruzó con el sentimiento y colapsó de inmediato aquella rígida personalidad, que se aferraba a una filosofía de amar el odio.

Sofía. Ese es su nombre, ¡Ella te ama poeta! tanto como yo la anhelo, tanto como tu necesidad de escribir, tanto como profeso mi odio hacia ti, pero consiente estoy de que te necesito.

Cómo describirla…

Sus ojos: dos mundos vinotintos, envueltos en un lenguaje subliminal, que sólo buscan brillar sumidos en el eclipse sentimental de una lágrima que deseaba convertirse en hielo, un sentimiento que emergía de su mirada, expresaba sin palabras su ansioso deseo de silencio al ruidoso mutismo de amar. Su boca: una abstracta descripción de la autenticidad y perfección de una artista que retrata su corazón, en la silueta de una rojiza manzana.

Su voz: Un impacto abrupto provocado por la colisión entre el sentimiento, contra la realidad, emitido por la inercia de las olas de su alma melancólica, bañan una sensibilidad abstracta que se funde con el viento.

Al notar mi presencia reclama heladamente la tardanza a su invoco y me vende por su alma, la idea de darle una noción al joven que ella ama, de cual es la magnitud de sus sentimientos hacia él, es decir, hacia ti poeta, e instantáneamente al hacerlo, comprender lo que ella siente, que ella sepa lo que pasó por su mente y corazón.

Pero tratando de persuadirla manejado como un humano, por algo que creía extinto, le cuestioné ¿Por qué lo amas? Esperaba una respuesta más superficial pero con contundencia dijo:

Sus poemas.

Asombrado, en azar me jugué la siguiente propuesta, diciendo: ¿Si hago un poema mejor… me amarás?

Tomé su desorientado silencio, como una aceptación a mi utopía.

Su alma quedó errante al ruidoso mutismo de amar, ahora no podía ser más de ella y tampoco deseaba aceptarla ¡No de este modo!

Párpados de vida

-Y sí, este es el motivo por el cual inesperadamente me muestro en lo que podrías tachar como pesadilla, pero ahora me hago la pregunta ¿Cómo un poema puede ser mejor o peor? ¿Acaso todo no se hace con lo que ustedes llaman “corazón”?… Bueno qué importa lo que juzguéis como mejor o peor, -dijo aquel diablo inquieto- pero dime ¿Qué quieres a cambio de un poema tuyo, acaso dinero?

-Al verte aparecer frente a mí, sentí como mi corazón se dilataba, -el poeta confuso expresó sus pensamientos- pero ahora no temo, y no, no quiero dinero, yo amo el arte a cambio de nada, y tú un pensamiento que se muestra ególatra, definitivamente no hay mayor índice de sentirse superior que hablar en tercera persona de sí mismo !Y me prometes dinero! Acaso éste no fue vuestra invención para obtener más almas, a cambio de “bienes” materiales, un engaño abstracto que insita a la infeliz ambición, este interviene a no soportar la realidad de un presente que te dice cómo debes vivir y lleva a la necesidad de ser caprichos.

-Efímero poeta dame un poema vuestro y a cambio: te otorgaré la vida eterna…

-Gracias, pero no gracias, no quiero vivir eternamente, habrá un punto en el cual querré dejar de ser y no podré puesto que inmortal será mi adjetivo, también me evitará amar eternamente, porque para amar eternamente necesito pagar con mi muerte, o si no ¿Cuál sería el precio de morir y renacer cada instante al sentir ese pecho consumirse en fuego húmido palpando la otra parte de mí dentro de otra piel? Caeré en cuenta de que todas las vidas alrededor de la mía se consumen, se desvanecen en el lienzo de la existencia, menos mi hilo, quiero ser valiente, y para serlo deberé temer a algo, pero ¿Cómo hacerlo siendo imperecederol? Poco a poco mi existencia infinita se tornará anodina.

-Inválido poeta -prorrumpió- dame un escrito tuyo y a cambio te daré poder…

-El poder que deseo, ya lo tengo. El poder sobre mí mismo y el poder que tú me brindas es inútil, quiero disfrutar mi vida sin atenuantes responsabilidades, sin problemas de tener que decidir por otras personas, quiero ser la vela de sólo mi yo, además si aceptara ese poder tuyo, perdería el poder sobre mí.

-Ignorante poeta –replicó el Diablo- dame un párrafo tuyo y a cambio tendrás todo el conocimiento…

-Prefiero ser ignorante antes de ser infeliz, -rechazó el poeta- quiero saber lo necesario, lo que me permita llevar una vida sin peros, solo vivir para aprender a hacerlo, tomando riesgos, y no saber algo que no he sentido, tomar de la experiencia lo casual lo inédito para seguir viviendo.

-Triste poeta –vociferó el diablo- dame una prosa tuya y serás feliz por siempre…

-De qué felicidad me hablas – objetó el poeta- felicidad artificial, necesito estar triste, puesto que la tristeza es fundamental para la alegría; algunas veces, cuando estoy en dicha me siento melancólico por no recordar que se siente la tristeza, si fuese feliz por siempre llegaría un punto en que desconocería la amargura y por ende la felicidad, si aceptara ser feliz por siempre, estaría sometido a ser infeliz.

-¡Tonto poeta entonces te doy las almas recolectadas de toda una eternidad trabajando a cambio de un insignificante verso tuyo!

-No, esas personas ya están condenadas. Si las tomara, para dejarlas libres, serían desgraciadas, incluso apostaría a que vuelven a vender sus almas, y tienen el castigo que supongo que decidieron.

-Persuasivo poeta, entonces dime ¿Qué anhelas más que nada en el mundo?

-Las cosas que quiero, no quiero obtenerlas de esta forma, lo que deseo más que nada en el mundo, -concluyó el poeta- es luchar por las cosas que quiero y conseguirlas dando un esfuerzo equivalente a lo que considere que valgan; aquella joven que describes, solo una persona en el basto grano de polvo que llaman universo puede serlo, la conozco y también… le amo, no necesito canjearte un poema por sentimientos.

Lágrimas de fuego.

El diablo bajó la cabeza y una gota empezó a resbalar por su mejilla, se evaporaba rápidamente en su rostro, lo quemaba, lo desintegraba, descomponía las moléculas de mal que tejían su rostro, un llanto impensable incendiaba sus párpados, sus pómulos y derretía sus facciones perfectamente malignas, gestos de cólera denotaban un sabor a dolor en su laringe, un nudo de tristeza, un sentir impotente lo calcinaba desde adentro. No podía hacer nada al respecto, primer “amor” nada más que incertidumbre, una razón por la cual vivir, que fácilmente reemplazaba, su misión anterior de hacer fechorías, ahora sólo pensaba en esa joven, sin un plan de acción específico y sin sueños en su vida, la infinita existencia se tornaría, amarga y desdichada, la carencia de objetivos destruía su esperanza, sólo quería yacer en el pensamiento de aquella damisela, que a lo menos esa sola persona pensara bien de él y más que eso… lo quisiera, y que esa persona sintiera analogicamente lo mismo que él.

-Iluso poeta –Deshecho el diablo manifestó- dame entonces un poema tuyo y… firmaré este papel para traspasarte mi alma.

-¿Todavía no entiendes qué es el amor diablo? –más tranquilo impugnó el poeta- ¿Cómo vas a levantarte si nunca has caído? no quiero jugar a ser tú, ir por ahí haciendo la vida desgraciada a las personas, utilizando nuestros recursos para implantar una creencia de que la felicidad está en los lujos, sexo, poder, superficialidad, o lo que sea que las personas consideren que la felicidad está en ser superior que los demás; aunque absurdamente es algo interesante… tu alma… ¡Acepto! Tu alma a cambio de hacer un poema, como si fuese de parte tuya para ella…Sofía, un poema.

El síncope del tiempo

La noche había muerto de nuevo, el sueño del poeta yacía en la espera de un sobresalto para sumirse en una espera, y la aparición del representante de la imperfección humana, el culpable ya se marchaba con esperanza de ser quizá amado.

Deprisa donde Sofía apareció, llevando consigo un poema y más que eso, su mirada sin alma y el alma de Sofía, que como purgatorio se hallaba perdida sin un infierno al cual ir, y cuerpo al cual regresar.

¡Sofía!… Te he hecho un poema – el sultán del mal dijo, al mismo tiempo que estiraba su mano con una hoja negra con letras casi blancas hacia la joven- espero que puedas amarme después de leerlo.

Ella lo recibió, examinó de tal forma con su mirada a ese ser, que en un laberinto de suposiciones lo hizo sentir y dijo poniendo sus ojos en la hoja: No tienes alma, no leeré ésto, no puedo amarte… quizá me creas hipócrita porque espero reciprocidad de aquel a quien amo, sin tener alma, pero aceptaré que él no me ame por la misma razón que yo no lo hago con usted.

Aquel protagonista de esta antología después de ello, convirtió el divagar en la realidad del espacio como su labor, siendo menos que humano tomó tal forma y recorrió el mundo con antifaz de ser.

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YO

Desde bachillerato he contado con becas, pero antes, como en primaria y eso no era tan buen estudiante, no me iba mal pero era normal en las calificaciones, aunque siempre me ha gustado leer (pero cosas diferentes a lo que toca leer). Me puse a nadar y eso me disciplinó bastante. Aún aplico esa disciplina del entreno en la Academia. No es que hayan ventajas innatas o que me haya saltado grados, es que hay que esforzarse un poquito.

TE LLEVAS

De esas noches que no quieres olvidar y ayer. Noche cálida, de cerveza fría, de conversación con los amigos, de olvido del dolor. De casualidades, de mirar a un lado y verla pasar. Era ella, mujer de ojos negros, de cabello negro, de magia negra. De falda de puntos de increíble sensualidad. Verla pasar, como si nada más importara mientras ella sigue su camino. -Es hermosa esa mujer- Pensé. La noche siguió, como el tiempo lo hace, y en la lejanía de una esquina llena de humo, de nuevo ella, la de la falda de puntos, la dueña de mis suspiros. Esta vez, pasó más lento y me miró y yo la miré, y sonreí (no tenía más que hacer) y siguió su camino y yo suspiré, de pronto, de la nada, se volteó y se acercó a mi, tal cual dueña de todo mi ser me saludo con soltura, la miré a los ojos, a esos ojos que tantas noches me robaron el sueño, la miré completica. ¡Ay dios, qué mujer! La vi pasar unas 5 veces y en cada una, mi alma se fue con ella, lo juro, lo sé.

TAN ELLA

Una vez, una única vez la he visto. De reojo y con la noche como acompañante. Sentada en un parque frío, ahí, tan mansa, con las piernas juntas y las manos sobre su regazo, con un buso de compañía y con una mirada penetrante; como siempre.

Aparentemente tranquila, pero la mera presencia de su ser causa estragos -buenos estragos-. Y ahí estaba, y yo pasando por su lado. La reconocí, pues la había soñado varias veces, nunca visto, pero si soñado. La reconocí, claro que lo hice, pues era aquella revelación -mujer- a la que tantas veces le escribí, era aquella revolución -mujer- a la que tantas veces me uní, era aquella tribulación -mujer- a la que tantas veces temí y allí estaba, apacible en una noche de invierno -sin lluvia-, en un parque decadente -pero con ella-, tan apacible, tan sincera, tan hermosa, tan perfecta. Mis pies siguieron el paso, pero mi alma se quedó congelada en ese instante; aún yace en ese parque, con ella, tan apacible, tan bella y a la vez tan viva, tan libre, tan ella.

PESIMISTA PARA USTED Y USTEDES

Me han llamado positivo, alegre, de buen ánimo. No me molestan las últimas dos, pero el primer sustantivo me enajena en demasía. No soy yo el que huye, no soy yo el que necesita escapar de la realidad, no soy yo el que se sostiene en sus vicios, ni tampoco soy el que se queda llorando tras una caída. Por el contrario, soy yo el que le gusta sentir la cruda realidad, tal cual es, el que disfruta el paso del tiempo aunque con cada segundo duplique su peso en mi alma, el que recibe toda la desgracia y el desprecio, el que no ahoga sus demonios en alcohol, ni en alucinógenos, soy el que pierde la esperanza, al que traicionan y dejan, al que odian pero el que no guarda rencor.

Si, me emputa que me digan positivo, porque no lo soy, soy realista y la única realidad es que la vida por mala que sea es lo único que puede traer un futuro, por eso vivo el presente, por eso, aunque recuerdo cada instante del pasado; porque lo hago, jamás me aferro a él. Soy realista porque sé que el futuro sólo es una probabilidad y por más que piense en en que algo suceda, quizás jamás sucederá, y que el único futuro que tengo es el presente donde todas las cosas buenas y malas convergen, pero no soy positivo, pues no me engaño, más si soy realista porque sin importar que suceda siempre puedo resistirlo. Y así será hasta que muera. Y en la muerte, donde nada más pasa, ahí ya no seré realista, seré no más que un recuerdo, de aquél que llamaban optimista pero que era más cruel y realista que todos aquellos que se mentían a sí mismos.

Yo además de realista, soñador y acérrimo enemigo de la locura porque no la reconozco me proclamo Pesimista como Saramago y existencialista como un cientista, no como los entrópicos limitados a los planos tridimensionales, soy optimista de mis hiperplanos tan planos que no los logran acoger.

MADRE MÍA

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De las palabras y la vida que te debo
Madre, no sé si compartirme con este mundo fue algo que elegí, desde mis más remotos tiempos de suspiro en otras dimensiones, y encontrándome celoso de los segundos al verlos perecer, sentirlos consumirse infinitos en la vía láctea, urgué por la telaraña sideral donde refugiarme de la inexistencia universal. O quizá, solo fui obligado por el pacto entre tus células y la furia de un Dios, que no se conforma con la nada, y en el peor de los complot fui succionado a la vida en el llanto más imperecedero. Pero te gustará saber que me he puesto en la tarea de fluir en la hostilidad de esta relidad de la que fuiste vórtice, esparcir en la superficie pedacitos de lo que fui, soy y seré, para que después de mis pasos nazcan árboles y mares, nubes y estrellas, animales y dioses, como me han enseñado tus manos.
No recuerdo cómo era antes, cuando no estaba aquí, y era una semilla que brotaba dentro de tu ser, absorbiendo la vida, y el universo de tu vientre, inclusive, antes, cuando era un espermatozoide deambulando en los acantilados de mi padre con afanes de llegar donde mi otro yo, que yacía paciente a la orilla del río, para herguirme patria de sangre y alma. O antes cuando navegaba los confines de la nada a la espera de un nombre, un sueño abortado de un destino blandiendo el caos, el filo de un pensamiento del demonio deformando lo etéreo, a la espera, en una fila de almas, por materia que poseer, supongo y no sé por qué, elegí (o me tocó) este cuerpo, esta madre, este cielo, aún no merecía ser piedra, ser agua, un árbol tal vez, eso es para almas mucho más sofisticadas, más pacientes, y sabés bien que puro movimiento soy, puro desespero e incendio.
Madre, te gustará saber que ya no me escondo tras mis párpados, aunque conserve la inquebrantable tentación de saltar al abismo, no lo hago. Me he vuelto caminante de Soles, y aprendido a amar a la humanidad torpe y hermosa. Que digo vida, y se me inflama el espíritu, un escalofrío secular me invade, y estallan goticas de mí al pensar en esas cosas tan complicadas. No mato Madre, a nadie excepto a mí mismo, he adquirido la técnica de regar con mis llantos mi espírito y lavarlo, renacerlo, que en mi garganta hay una antologia de mariposas caducadas que me recuerdan al grito del amor implosionar en silencios contables.
Una criatura mitólogica sos vos, una serpiente alada con plumas y coraza, combatiendo remolinos de nieve y fantasma, transmutando la ceniza a ojos, y la tierra a carne, y tu sombra a cabello. Qué carajo me importa a mí el génesis o el big bang, sé que el mito de mi creación yace en la calidez de tu regazo, y sos mi patria prima, quizá el Edén del que fui desterrado para ser libre y humano, humano, y mil veces humano, fruto de tu energía.

ENAMORAMIENTO VIRTUAL

Para mi ella es importante,

ella es quien sabe de mi,
quien conoce de mi alegria
quien conoce de mi sufrir.

 

Siempre estuvo a mi lado
en la distancia,
su energia llego hasta mi,
encontre en ella un apoyo,
ese apoyo me hacia vivir,
en momentos de suma tristeza,
ella siempre me hacia sonreir.

 

Le agradezco con toda mi alma
que siempre se acuerde de mi,
con dulzura yo le abrazaria,
y de nuevo le agradeceria
los momentos que me hizo feliz.

 

Cuanto cariño le tengo,
quizas ella no pueda imaginar
que aunque en cuerpo nunca nos vimos,
en mi alma ella siempre estará.