De bestias y Bellas

¿Sabes?, ese que con pena te habla, que te parece extraño y escribe cosas raras, a ese le importas. ¿Sabes?, ese que a veces se comporta como un idiota y no entiendes su proceder, a ese le importas. ¿Sabes?, ese que te escribe un poema, o dos, ¡o mil!, a ese le importas. Pero, tú y tus delirios malinterpretan las cosas, quizás no le importas por tus cualidades físicas, o para casarse contigo, o para que sea algo. Quizás sólo le importas porque le gustó tu sonrisa, porque le gustó tu mirada, porque le gustó tu tez, o lo dejaste impresionado con tu personalidad o inteligencia. ¿Sabes?, Aquél que se esmera de increíble manera para superar su miedo, su pena, su vergüenza y cuantos problemas imagines, es a ese al que llamas raro.
¿En qué momento te volviste tan desalmada, tan asocial y narcisista, tan excluyente y elitista? Clamas y clamas atención, querer, un poco de amor, pero no aceptas que tu eres peor que aquellos que no te trataron como querías; de los que te quejas; al fin de cuenta eres vacía, por no aceptar al raro que te escribía y sólo al lindo que te ignoraba. Quizás sea tu edad, o tu inmadurez, o tus dudas, o falta de autoestima, quizás sea que te crees merecedora de mucho sin mérito alguno, ya que, no tienes nada más que ofrecer aparte de unos encantos sutiles y superficiales, o únicamente sea un egoísmo que te sobrepasa.
Mientras tanto, aquél fenómeno aprende de los fracasos. A no tratar con musas que no sobreponen el corazón sobre el interés. Las que miran pero no detallan, oyen pero no escuchan, tocan pero no sienten, prueban pero no saborean. Por tu parte, no estarás sola, siempre tendrás a varios tras de ti, adulandote, colmándose de demagogia; de esa que te hace tan feliz, hasta llegar al punto en que tu verdad será esa mentira. Exaltando tus cualidades más obvias y luego, cuando hayan saciado su curiosidad, o su interés, buscarán otra que sea mejor que tu. Siempre la habrá.
Allí estará, aquél raro que te escribía para robarte las sonrisas, cuando los otros te hacían llorar. El esperpento que supo robarte un poco de alegría, cuando eras un manojo de tristeza. Aquél adefesio que tejió la luna para ti, en el suéter que usas para superar el frío de la soledad que buscaste. Aquél que pinto tu sonrisa, o cantó tu mirada, o te dedicó las estrellas y el universo entero, tan sólo para compararte. El será feliz, en su fracaso lo será, te llevará en el corazón como siempre lo hizo y hasta te deseará la felicidad que tal vez no tengas.
Quizás pensarás que él era el raro, el feo, el excéntrico. Pero, definitivamente el monstruo eras tu. Y así es la historia de la princesa que se creyó más merecedora de lo que era, la que sólo miraba los príncipes azules y no al bardo desaliñado que cantaba sus canciones en honor a ella. La que siempre sufrirá, así no tenga por qué sufrir. Mientras la bestia, el incomprendido y estigmatizado seguirá con su felicidad, que no depende de nadie, de nada, sólo de él, esperando la excepción a la regla. La que abra su corazón, sus sentidos y vea más allá de la apariencia de la bestia. Luego podrán entender el significado de felices por siempre.
Te lo digo como experiencia, pues yo soy de esos excéntricos, raros, idiotas y feos.

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