No le queda nada

¿Qué le queda a un hombre cuando unos ojos se le llevan todo? Nada, no le queda nada. Todo lo que es ese hombre se va con esos ojos que fueron capaces de robarse su atención. Queda un vacío que sólo puede ser colmado por esos iris y nada más que esos. Queda la complacencia que produjo ese instante y el pensamiento redundante en ellos, eso le queda a uno, una agonía por quererlos ver de nuevo, ni puta mierda. Pero, no hay nada mejor que un alma escapista a causa de unos ojos, pues en una mirada esclavista se llega a la libertad sublime, total y verdadera. Aunque a uno no le quede nada, absolutamente nada mas que una tierra desolada, vacía y sumida en las tinieblas, cuyo cielo sólo se despeja cuando esos dos soles vuelven de nuevo a mirarte. Así pues, luego de tantos ojos que se han llevado todo, yo sólo soy un hombre sin nada, una tierra yerma que en muchas ocasiones es iluminada por los soles.

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