Decires

-Ustedes, los humanos, tan dotados de pensamiento, razón, análisis y otras cualidades, cada vez me sorprenden más. No hay, no la hay, otra especie más ciega y egoísta que ustedes, creyéndose que son el pilar fundamental de todo, que el mundo gira para ustedes, por ustedes. Creen saber tantas cosas, de tantos temas. Pero, ni siquiera conocen su papel básico en un mundo enorme como lo es éste. Me sorprende lo ignorantes que son, o más bien, la forma en que ignoran lo relevante para los sentidos.

¿Cómo puede ser más importante un papel que alimenta su ego, a un aire que alimenta cada célula en su cuerpo? Sabiendo que, están hechos de agua, prefieren el oro. Sólo porque brilla. Hace mucho, cuando el mundo era joven y las voluntades estaban más activas siempre pensábamos que sería del mundo cuando la inteligencia arribara a el. Pero, ahora esa inteligencia perdió el carácter de la sabiduría. Ahora ya no escuchan el sonido que hacen los árboles al hablar, ni el idioma de las quebradas cuesta abajo, o cuando la tierra clama al cielo por un baño del agua bendita.

Sigo sin entender las motivaciones, ni las acciones, ni las decisiones. No hay competencia, ni necesidad. Tampoco hay un imperativo deseo de eternizar la vida, no más que, un impulso mórbido y viciado de destruir. Aunque en ocasiones su curiosidad los desvían de esa mentalidad, siempre terminan encaminados de nuevo al egocentrismo, a la auto alabanza. Tanto así, que Dios los hizo a imagen y semejanza. Solo falta que humanicen la tierra, o que se proclamen creadores y colonizadores de ella.

La verdad es más simple de lo que creen, y siempre ha estado ahí; en la superficie. La vida es un impulso diminuto y ese impulso diminuto no necesitó de ningún Dios para surgir. A su vez, nosotros, los guardianes del equilibrio estamos en contacto con el impulso más primigenio, es por eso, que para sus mentes infantes y incrédulas, parecemos dioses, magos, monstruos o criaturas mitológicas.-

– ¿Qué eres, entonces?-

– Baphomet, Druida, Archimago, Demonio… Puedes llamarme como quieras, como muchos lo han hecho. Soy algo así, como un guardián. Un vigilante de la balanza, y ahora hay mucho que equilibrar. En otras palabras, quizás para tu especie, sea un verdugo, un juez, o un villano.-

– Para mi, no eres eso. No eres malo. Eres justo, sencillo, oportuno y eficaz. Además, la mejor compañía que podría tener.-

Sabía que eran verdad sus palabras. Entre todas las facultades que tenían los vigilantes al estar vinculados al impulso primordial resaltaba una de ellas; al menos en lo “poco” útil para ellos. Esa facultad les permitía armonizar a tal punto de sentir empatía directamente con la super consciencia de cada ser. Esa super consciencia, definida en términos “humanos”, sería algo así, como el alma. Esa porción del ser que está por encima de la conciencia, la inconciencia, la razón, el instinto y el autocontrol. La criatura podía leer el alma de la pequeña, cada fluctuación, cada excitación, cada cambio en ese impulso primordial. Sabía que eran verdad cada palabra y que su curiosidad era intrínseca a ella. Si había un alma interesante en el mundo, era la de esa niña. Motivo que aún no entendía la bestia vigilante.

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