Luna…

Luna, luna, mujer luna. Que brilla en mis noches. Sol, sol, mujer sol. Majestuosa en el cielo de mis días. Mujer, mujer, diosa mujer. Que acapara mis adoraciones, mis deseos, mi gusto. Diosa, diosa, diosa hechicera. Que me encantó con ojos color oro, y jamás, nunca jamás, podre escapar de ellos.

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Estirpe

Tus argumentos dependen de tus vicios y tus gustos. Pues con ellos tratarás de convencer a los demás, de manera activa o pasiva, de que lo que haces y eliges es lo mejor; así sea de manera consciente o inconsciente. Siempre buscarás el lado “más positivo” para reafirmar, excusar o validar esa actitud, comportamiento o gusto en especial. De alguna manera, es una forma de ser “positivo” en la vida. Pues, por malo que sea todo tiene un lado bueno.

Aún así. Sin importar lo que le guste, lo que haga, o la actitud hacia algo que adopte, también acepte el lado negativo que conlleva dicha acción. De esa manera, será “positivo” pero realista. Y recuerde, ese argumento sólo es válido de entrada en usted, jamás trate de imponerlo ni exaltarlo como un argumento único, verdadero, e irrefutable. Viva siempre viendo las dos caras de la moneda, haciendo lo que le venga en gana, pero jamás sobrepasándose de su libertad, de su ser, de su autonomía, de su propiedad.

También, no olvide que los miedos se pueden aprovechar de ésto y de esa manera, dominarle y restringir su libertad. En fin, es un tema aparentemente complicado, pero si lo observa en esencia, no lo es tanto. Diría el gran Saramago “”Sólo deseo que ese pesimismo me desvíe de las ilusiones fáciles y envolventes, como el amor…” y así mismo se refutaría “… como una invalidez del lenguaje: no es querer decir amor y que la lengua no llegue; es tener lengua y no llegar al amor”.

Contemplaría también la opción de fortalecer mi pesimismo ese que no me permite caer de Mí ya que “Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”

A-veces

A veces sueño contigo, lo admito. En otras, las pesadillas aparecen cuando no estás, es terrible. Sin embargo, no hay mejor sueño que cuando te veo de frente en la realidad. Ni tampoco peor pesadilla, que cuando se acaba mi tiempo contigo y me toca verte partir. Es así, como la realidad se mezcla con el reino onírico de Morfeo, como la arena de la imaginación se escapa hacia la realidad por las divisiones de mis dedos. Es así como es mi vida, un caleidoscopio danzante de realidades e ilusiones duales, con algo en común en ambas. Tú.

Decires

-Ustedes, los humanos, tan dotados de pensamiento, razón, análisis y otras cualidades, cada vez me sorprenden más. No hay, no la hay, otra especie más ciega y egoísta que ustedes, creyéndose que son el pilar fundamental de todo, que el mundo gira para ustedes, por ustedes. Creen saber tantas cosas, de tantos temas. Pero, ni siquiera conocen su papel básico en un mundo enorme como lo es éste. Me sorprende lo ignorantes que son, o más bien, la forma en que ignoran lo relevante para los sentidos.

¿Cómo puede ser más importante un papel que alimenta su ego, a un aire que alimenta cada célula en su cuerpo? Sabiendo que, están hechos de agua, prefieren el oro. Sólo porque brilla. Hace mucho, cuando el mundo era joven y las voluntades estaban más activas siempre pensábamos que sería del mundo cuando la inteligencia arribara a el. Pero, ahora esa inteligencia perdió el carácter de la sabiduría. Ahora ya no escuchan el sonido que hacen los árboles al hablar, ni el idioma de las quebradas cuesta abajo, o cuando la tierra clama al cielo por un baño del agua bendita.

Sigo sin entender las motivaciones, ni las acciones, ni las decisiones. No hay competencia, ni necesidad. Tampoco hay un imperativo deseo de eternizar la vida, no más que, un impulso mórbido y viciado de destruir. Aunque en ocasiones su curiosidad los desvían de esa mentalidad, siempre terminan encaminados de nuevo al egocentrismo, a la auto alabanza. Tanto así, que Dios los hizo a imagen y semejanza. Solo falta que humanicen la tierra, o que se proclamen creadores y colonizadores de ella.

La verdad es más simple de lo que creen, y siempre ha estado ahí; en la superficie. La vida es un impulso diminuto y ese impulso diminuto no necesitó de ningún Dios para surgir. A su vez, nosotros, los guardianes del equilibrio estamos en contacto con el impulso más primigenio, es por eso, que para sus mentes infantes y incrédulas, parecemos dioses, magos, monstruos o criaturas mitológicas.-

– ¿Qué eres, entonces?-

– Baphomet, Druida, Archimago, Demonio… Puedes llamarme como quieras, como muchos lo han hecho. Soy algo así, como un guardián. Un vigilante de la balanza, y ahora hay mucho que equilibrar. En otras palabras, quizás para tu especie, sea un verdugo, un juez, o un villano.-

– Para mi, no eres eso. No eres malo. Eres justo, sencillo, oportuno y eficaz. Además, la mejor compañía que podría tener.-

Sabía que eran verdad sus palabras. Entre todas las facultades que tenían los vigilantes al estar vinculados al impulso primordial resaltaba una de ellas; al menos en lo “poco” útil para ellos. Esa facultad les permitía armonizar a tal punto de sentir empatía directamente con la super consciencia de cada ser. Esa super consciencia, definida en términos “humanos”, sería algo así, como el alma. Esa porción del ser que está por encima de la conciencia, la inconciencia, la razón, el instinto y el autocontrol. La criatura podía leer el alma de la pequeña, cada fluctuación, cada excitación, cada cambio en ese impulso primordial. Sabía que eran verdad cada palabra y que su curiosidad era intrínseca a ella. Si había un alma interesante en el mundo, era la de esa niña. Motivo que aún no entendía la bestia vigilante.