Cualquier hombre insípido puede oler tu piel. Yo huelo tu alma, huelo esa esencia tan tuya, enajenante y rara, néctar de la verdadera mujer que se halla detrás de su apariencia.

Detrás de su existencia material…

Al viento que es la única esencia que no sufre, la única esencia que respiro. Bella, bella interior.

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