Mensajes en el camino

En este momento estamos trasegando por una de las etapas más duras de cualquier relación interpersonal y es la de entender los lazos forjados, hay otras etapas posteriores más difíciles pero está tiene algo especial y es en la que se define si queremos o no darle sentido a todo lo que intentamos entender. Ahora bien, ya hemos comprobado que lo líquido existe y es en gran medida por la intermitencia o debilidad que hay en las personas para perseverar o en intentar seguir adelante y nosotros no somos ajenos a esto pero hemos mostrado tener entereza para no ser estáticos como un sólido y evitar así los cambios pero tampoco somos tan dinámicos como los gases para fallar y no lograr estabilizar lo que tenemos. Lo nuestro no es líquido porque no ha fallado o no está débil aún con los desaciertos o discrepancias que han surgido ¿En qué estado de la materia estamos? ¿Esa pregunta la responde el tiempo? Lo primero estoy creyendo que es ese estado enigmático del que han escrito muchos y llaman amor, otros llaman atracción, por ahora lo importante es que es un estado distinto; lo segundo lo respondemos juntos, no porque el tiempo lo decida, sino porque nosotros tomamos rienda de lo que viene. Esta etapa ha sido muy hermosa y ha requerido de mucha dedicación y muchos aprendizajes, Yo me alegro de tenerte cerca y de contar contigo, de colocar cada situación en lo que llevamos y saber que las bases se cimientan en las dinámicas que hemos aceptado.

Me encanta que todo sea bello a tu lado y me encanta que ya pronto sean cuatro meses sabiendo de ti, no solamente como un contacto, sino también como una compañera, una amiga y por demás la persona con quién quiero disfrutar los momentos y situaciones cotidianas y esos momentos que disrompen con lo regular. Cumplir con lo que planeemos y muchas veces hasta superar los planes y sorprendernos, sorprender el amor. Tú linda, yo enamorado.

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BERTOL BRETCH NARRATIVAS

De todas las versiones que he leído sobre los Idus de Marzo (el tiranicidio contra Julio César), creo que mi favorita es ya esta que acabo de leer de Bertolt Brecht. Por supuesto que, en parte, obedece a que se trata de él, a quien le tengo un lugar muy especial en mi archivo de afectos literarios. Pero también a que en su versión ficcionada de los hechos latinos encuentro similitudes interesantes con cosas que hemos vivido, y en realidad que no hace mucho. Me sucede mucho el sentir que aquello que leo me habla a mí (como ayer cuando terminé el magnifico libro de viajes a la USA de 1935 de Ilf y Petrov, donde encontré una muy sugestiva reflexión literaria, sobre la que pienso trabajar en unos días).

“En presencia de varios senadores, César habla de su nuevo plan. Convocará elecciones y dimitirá. Su consigna será: ¡Contra la guerra! El ciudadano romano conquistará suelo itálico, no suelo persa. Pues ¿en qué condiciones vive el ciudadano romano, el dominador del mundo? César las describe.

Con rostros pétreos escuchan los senadores la relación que hace César de la miseria del ciudadano medio de Roma. El dictador se ha arrancado la máscara; desea sublevar a la plebe. Media hora más tarde lo sabrá toda la City. Entonces desaparecerán las hostilidades entre la City y el Senado, entre banqueros y oficiales, todos estarán de acuerdo en una cosa: ¡que hay que deshacerse de César!”

César y su legionario, cuento de Bertolt Brecht

BIENVENIDA A ZSUAIN

De repente Ella me abraza y abrasa mis miedos, los espanta, me dice que juntos vamos a seguir cuánto podamos. Me entregaré a su majestuosa sensatez y su calma, ¡Ay, qué alegría saberme enamorado! Sinceramente quiero construir con Ella todo lo bello que el tiempo nos deje. Este arte de unirnos es lindo y me alegra porque me entretiene compartir con Ella, hablar, concurrir en aprendizajes, cuestionarnos, seguir. Este arte nos sirve como dice Brecht de martillo para darle forma a nuestros caminos, para trasegar y avanzar, y ¡oh, qué paradoja! Amo las paradojas, esta es una, la historia es un entramado de sucesos, de convivir, persistir y no rendirse. Nuestra historia será eso y si no lo es, por lo menos sí tendremos certeza de haber intentado, porque las revoluciones surgen en callejones, en las esquinas, se dialogan y se responde a una u otra situación o varias, las revoluciones, sean cuáles sean, conllevan de mucha tenacidad y amor; bien sabido está que tenemos una alta dosis de revolucionarios en esto, no es una relación cualquiera, como las que son un viaje en carro hasta que se acabe la gasolina, sino una donde el viaje es hermoso y claro está, lo hermoso cuesta. Me encanta eso de no parece el que lleva el ladrillo para mostrar cómo es mi hogar, me encanta de Ella que quiera que nuestra relación (haciendo un símil con la casa) sea nuestra y que quizá sepan que existe pero no que haya que cargar con una muestra para todo el mundo de esta, es nuestra y nosotros decidimos. ¡Ay Kierty!

Zsuain me hace disfrutar mucho más cada momento pues su compañía no tiende a marchitar aunque el tiempo sea largo. Pues evocar no marchita, converger nutre y embellece.

Quinteto de Buenos Aires.

“Nada más que en Buenos Ares podría haber un barrio de sicólogos y lo llaman, cómo no, Villa Freud. Cuando empezó, Font era partidario de la antisiquiatría de Laing y quería tirar abajo los muros de los manicomios. Decía que la locura era una metáfora. Era un sicobolche. ¿No llegó a España esa palabra? En aquellos años decíamos sicobolche a la mezcla de radicalismo revolucionario y sicoanálisis, una mezcla de Whilhelm Reich y todos los derivados del marxismo. Ahora se hace rico a costa de los locos, es decir, de las metáforas. Para él, la locura no es ya una metáfora. Es un filón”. Manuel Vázquez Montalbán. Quinteto de Buenos Aires.

“A los argentinos nos gusta que nos quiten los relojes, los amores y las islas. ¡Para luego poder escribir tangos!”. Manuel Vázquez Montalbán. Quinteto de Buenos Aires.

LA VOZ (Baudelaire)

Esta versión no es tan buena como la que tengo en editorial Akal, pero sigue siendo una pieza maravillosa, y muy precisa en cuanto retrato:

Se encontraba mi cuna junto a la biblioteca,
Babel sombría, donde novela, ciencia, fábula,
Todo, ya polvo griego, ya ceniza latina
Se confundía. Yo era alto como un infolio.
Y dos voces me hablaban. Una, insidiosa y firme:
«La Tierra es un pastel colmado de dulzura;
Yo puedo (¡y tu placer jamás tendrá ya término!)
Forjarte un apetito de una grandeza igual.»
Y la otra: «¡Ven! ¡Oh ven! a viajar por los sueños,
lejos de lo posible y de lo conocido.»
Y ésta cantaba como el viento en las arenas,
Fantasma no se sabe de que parte surgido
Que acaricia el oído a la vez que lo espanta.
Yo te respondí: «¡Sí! ¡Dulce voz!» Desde entonces
Data lo que se puede denominar mi llaga
Y mi fatalidad. Detrás de los paneles
De la existencia inmensa, en el más negro abismo,
Veo, distintamente, los más extraños mundos
Y, víctima extasiada de mi clarividencia,
Arrastro en pos serpientes que mis talones muerden.

Y tras ese momento, igual que los profetas,
Con inmensa ternura amo el mar y el desierto;
Y sonrío en los duelos y en las fiestas sollozo
Y encuentro un gusto grato al más ácido vino;
Y los hechos, a veces, se me antojan patrañas
Y por mirar al cielo caigo en pozos profundos.
Más la voz me consuela, diciendo: «Son más bellos
los sueños de los locos que los del hombre sabio».

EL SUEÑO DE UN CURIOSO

Si los estados de ánimo y los variables pensamientos pueden ser atrapados y expresados poéticamente, entonces elijo para ello, en este día, estas dos pequeñas piezas de Baudelaire:

Conoces, como yo, ese dolor sabroso,
y haces decir de ti:”¡Qué hombre singular!”
-Iba a morirme. En mi alma enamorada había
un raro sufrimiento, ansia y miedo mezclados;

angustia y esperanza, sin ánimo rebelde.
Cuanto más se vaciaba la arena del reloj,
más áspera y gozosa se hacía mi tortura;
mi ser se separaba del mundo familiar.

Era cual niño ansioso de ver una función,
que aborrece el telón como odiamos las trabas…
Al fin la verdad fría quedó de manifiesto:

Sin sorpresa había muerto, y la terrible aurora
en torno a mí se habría -¡Y qué!, ¿eso era todo?
El telón se había alzado y yo esperaba aún.

Epílogo (del spleen de París)

Alegre el corazón, he subido hasta el monte
desde donde se observa la ciudad por entero:
prostíbulo, hospital, cárcel o purgatorio;

donde todo lo atroz como una flor florece.
Tú bien sabes, Satán, patrón de mis angustias,
que no subí allá arriba para llorar en vano.

Mas cual viejo lascivo con una vieja amante,
embargarme quería de esa enorme ramera
que me rejuvenece con su encanto infernal.

Ya duerma todavía en los lienzos del alba,
pesada, oscura, enferma, o ya te pavonees
con los velos nocturnos bordados de oro fino,

¡te quiero, ciudad infame! Rameras y bandidos,
también muy a menudo sabéis brindar placeres
que el profano ordinario no llega a comprender.

LO QUE VIENE

Esta es una de las cosas que más me han fascinado y me llenan de optimismo para el próximo periodo: comprobar que, además del despertar de millones de colombianos, se ha revelado también la emergencia de múltiples liderazgos políticos alternativos, no sólo en las listas de la decencia, pero también en ellas, liderazgos que van a destacar rápidamente y ayudarán en la conformación incipiente de lo que puede ser un “bloque histórico” (Gramsci). Porque esa es una de las estelas que dejó el paramilitarismo y el terror de Estado en los años ochenta: no es sólo el exterminio de la unión patriótica, no fue sólo el asesinato de miles de militantes y líderes políticos y sociales: fue quebrar las conexiones entre el descontento y la organización, fue cancelar el hilo de conciencia histórica que unía a las generaciones a través del trabajo político, fue suprimir una parte significativa de la conciencia política nacional, capaz de disputar el poder o, por lo menos, contener los ánimos predadores de la extrema derecha y las élites más corruptas y parasitarias del país. Pero hemos dado entre todos y todas una vuelta de tuerca: ahora tenemos una nueva camada de líderes sociales y políticos de alcance nacional, que están aprendiendo rápido y se saben parar, y están repartidos en varios partidos (aunque a mí me importan hoy los Decentes, y espero la llamada para abandonar el Polo, del que parto decepcionado), y también sembrados en todos los territorios del país, e incluso fuera de él. Tenemos, además, múltiples, quizás miles, generadores de opinión de todo tipo: periodistas, profesores, estudiantes, caricaturistas, creativos digitales (capaz de convertir un hecho significativo en un meme o un video potente), artistas, ciudadanos de a pie, demasiada gente: es una auténtica hidra mitológica, a la que el uribismo en el poder no podrá cortarle la cabeza como hizo en los años ochenta, porque ya no tienen, entre otras cosas, el monopolio de los medios, ni tampoco tienen la capacidad para contener el fuego y la furia económica que han desatado, ni tienen cómo limitar, como otrora, las ganas de cambio de la gente: porque ya no tienen, en definitiva, el monopolio del miedo, y aún más: son ellos los que tienen miedo, el miedo que los llevó a juntarse todos a una como en Fuenteovejuna contra Petro, Ángela Robledo y los millones de la Colombia Humana.

Aunque hayamos perdido las elecciones, hemos movido los fundamentos sociales y de conciencia en este país. Y aunque fuera sólo solo por eso (y en realidad es por muchísimo más que eso), Petro me merece toda mi admiración, reconocimiento y gratitud: lo que ha hecho con su solo discurso ha sido simplemente épico, una gesta desconocida hasta ahora en la historia de este país.