¡ADELANTE!

Y sí que sí, somos duros, hemos aguantado muchos chaparrones, y ahora el futuro, en ocho días, lo dirá con la fuerza de diez millones de votos. ¡Vamos a ganar! ¡Petro presidente!

“…En mi país somos duros,
y el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo,
y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.

En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer.

En mi país somos duros,
y el futuro lo dirá.

En mi país somos miles y miles
un puño y un canto vibrante,
una llama encendida, un gigante
que grita: ¡ADELANTE!”

MARCHA DEL CAMBIO – PODEMOS – CANCIÓN

Anuncios

CAMBIO

¿Miedo al cambio? ¿Por qué, si el cambio es una ley fundamental de la vida, de la evolución, de todas las cosas que amamos y en las que creemos? Sólo pocas cosas no pueden ni deben cambiar en la vida, como la memoria. Pero precisamente se trata de eso: de cambiar las cosas en nombre de lo pasado, para que no se repita nunca más, no en nuestro nombre:

“Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en esta tierra lejana”

TODO CAMBIA

ANOCHEZCO

Y así, cuando la ciudad despierta, yo apenas me anochezco. Curioso esto de tener el reloj biológico invertido. Pero me recuerda a Emily Dickinson, con quien digo “buenas noches”:

1739

Se dice “buenas noches” en la noche.
Yo digo “buenas noches” en el día.
“Hasta luego”, me dice lo que parte.
“Buenas noches”, respondo.

Que partir es la noche
y la presencia simplemente el alba.
También la púrpura en lo alto
que llamamos mañana.

REFERENCIAS

Me parece como si el libro de Herbert Lottman (La rive gauche) hubiese sido puesto en mis manos por la providencia: es como si estuviera describiendo muchas de las cosas que estamos viviendo precisamente ahora, con precisamente los mismos actores, las mismas incertidumbres y riesgos, y las mismas tareas del momento, que otros mismos de otros tiempos no entendieron (los “tibios” de la época). También es cierto que la lectura coincide, como tantas otras, con mi fascinación por la sentencia de Ovidio (“de te fabula narratur”), que no me permite olvidar que toda historia, en algún sentido específico, es siempre NUESTRA historia. Aquí dejo un pequeño extracto, que espero se entienda por inferencia, por que es muy extenso para transcribirlo todo (pp. 125-128):

“El 12 de febrero (de 1934) la CGT, que en aquel tiempo no era comunista, lanzó la orden de huelga general. Los intelectuales recién comprometidos se unieron a la manifestación, que recorrió los barrios obreros del este de París, desde la Porte de Vincennes hasta la Place de la Nation; simbolizaban la puesta en práctica de un manifiesto inspirado por Andre Breton y firmado el 10 de febrero por Breton, René Crevel y Paul Eluard, entre los surrealistas, así como por Andre Malraux y Jean Géhenno entre los no surrealistas, el radical Alain, el procomunista Jean-Richard Bloch; todos juntos reclamaban la unidad de acción de todos los grupos contra el peligro fascista. Malraux participó en la manifestación, al igual que el físico Paul Langevin. Cuando se acercaban a la Place de la Nation, una manifestación comunista distinta desembocó por otra avenida. Las dos columnas convergieron. “Tras un momento de silencio, un breve instante de angustia, ante el asombro de los jefes de los partidos y de los sindicatos, ese encuentro desencadenó un entusiasmo delirante, una explosión de gritos y de alegría” (Lucie Mazauric). “Aplausos, cánticos, consignas de: “Unidad, Unidad”. De hecho, el Frente Popular acababa de nacer ante nuestros ojos”.

También nació así el Comité de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas (CVIA), primera agrupación lograda de comunistas y no comunistas por la causa común del antifascismo (como señalaría André Wurmser con la perspectiva que da el tiempo), no fundada por los comunistas, pero que agrupaba en sus filas a comunistas; hasta entonces la oposición ideológica entre los partidos había sido demasiado brutal y la manipulación comunista de movimientos como el de Amsterdam-Pleyel había desanimado a los no inscritos. Lo que ahora se hacía posible, en aquellas horas de urgencia, era un grupo de acción que no fuera dominado por ningún partido. Ese parecía ser el caso del CVIA. Si Paul Langevin, que había desfilado el 12 de febrero, estaba muy próximo a los comunistas, los consignatarios del manifiesto que proclamaban la constitución del CVIA eran Paul Rivet, profesor del Museo Nacional de Historia Natural, socialista y miembro de la CGT (reiteremos que ese sindicato no eran entonces comunista), y Alain, cuyo verdadero nombre era Emile-Auguste Chartier, profesor de filosofía y radical-socialista. El manifiesto comenzaba así:

“Unidos por encima de toda divergencia, ante el espectáculo de los motines fascistas de París y de la resistencia popular que les ha hecho frente ella sola, declaramos a todos los trabajadores nuestros camaradas, nuestra decisión de luchar junto a ellos para salvar de una dictadura fascista los derechos y las libertades públicas que el pueblo ha conquistado.” (…)

(…) Rara ves en la historia de los gobiernos habrá sido tan decisivo el papel de los intelectuales. Rememorando los acontecimiento de la época y el espíritu de lo que fue el Frente Popular, Jean Guéhenno se acordó de la expresión de Albert Thibaudet, “la República de los profesores”. Si aquél tuvo una apoteosis, fue seguramente el 14 de julio de 1935, en que comunistas, socialistas y radical-socialistas celebraron juntos la fiesta nacional tras semanas de tratos delicados que fueron olvidados fácilmente en el entusiasmo de la fiesta. Lo que de aquella famosa jornada nos ha llegado es el juramento pronunciado por los participantes, por la mañana en el velódromo Buffalo, compuesto a petición del comité de organización por Chamson, Guéhenno y Jacques Kayser. Acababa así:

“juramos solemnemente permanecer unidos para desarmar a las ligas facciosas, para defender y desarrollar las libertades democráticas y para garantizar la paz humana”.

Después del mitin los manifestantes desfilaron desde la Bastilla a la Nation; y aunque los partidos desplegaron sus propias banderas e hicieron gritar sus consignas, las divergencias apenas fueron percibidas por las masas. La impresión producida fue que los trabajadores franceses y sus filosofías estaban unidas en lo sucesivo contra el fascismo interior y extranjero (…) Una descripción impresionante de aquella jornada la debemos a un participante en la ceremonia del estadio casi olvidado. “El sol atravesaba la niebla de aquella mañana de fiesta, esa niebla de julio hecha más densa por el calor de las masas humanas y el humo del tabaco”. Luego, “en el momento en que a la Internacional sucedió la Marsellesa, estábamos más cerca de las lágrimas que de la ironía”. Este testigo, el autor dramático Henri-René Lenormand, también participó en el desfile de la tarde, y observó a las principales personalidades que se habían incorporado a la manifestación en taxi: Léon Blum por los socialistas, Édouard Daladier por los radicales, y el comunista Marcel Cachin. Las Casas de la Cultura estaban representadas por André Malraux, Cassou, Jean-Richard Bloch, Charles Vildrac y Jules Romain. Lenormand escuchó cómo brotaban de las masas clamores de alegría: “¡Vivan los intelectuales! ¡Viva la ciencia! Viva Malraux!” Un grito las conmovió particularmente: “¡Vivan los profesores! ¡No deberían morir nunca!”.”

ES FUTBOL MI BUEN AMIGO

Dos jugadores se lesionan antes de que termine el primer tiempo y salen de la cancha llorando.

Los jugadores del Liverpool lloran desconsolados.

Los jugadores del Real Madrid lloran de felicidad.

El arquero del Liverpool que regaló dos goles y con ellos el título para su equipo, cae al piso como si el pitazo final fuera el disparo que lo asesinara. Queda ahí, tendido, llorando, destrozado. El primero que se acerca es el capitán del equipo rival y después llega el que le metió dos goles (un golazo y un regalo), le hablan al oído, lo levantan y lo abrazan.

El mismo arquero, ahora de pie, camina por la cancha y casi nadie de su equipo se le acerca. Él, con el rostro inundado por un llanto incontenible, se acerca a la tribuna roja, su hinchada, donde hay padres llorando con sus hijos, esa hinchada que nunca dejó de cantar y no salió del estadio, la misma hinchada que faltando 3 minutos para que se acabara el partido cantaba “You’ll never walk alone”. Sin sus guantes, como un guerrero sin armadura, se acerca ante su corte y acepta su derrota, con una mano limpiando sus lágrimas y otra en el corazón, le pide disculpas a todos.

¡¡SEGUIME DICIENDO QUE EL FÚTBOL SON 22 IMBÉCILES CORRIENDO DETRÁS DE UN BALÓN!!

Declaración de Amor

Ser humano busca otro ser humano
Grande o menudito, alto o acallado
Para mirar sus ojos y estrechar su mano
Ser humano ama a otro ser humano
Debe ser un poco de nubes, también fuego
Un poco árbol y estrellas.
Un poco yo y otro poco tú, mucho nosotros.
Importante que sea de colores su alma
Con sangre libre, y lágrimas torbellinas

Ser humano busca ser humano
Para caminar, o bailar,
Para leer o escapar.
Para encontrar hormigas,
en las hojas del naranjo.
Y compartir el viento y decir
Qué frío hace. Y luego el abrazo.

Ser humano siembra su ser humano.
Abona su piel, para que crezcan flores
Junta sus palmas para hacer magia
Soba su vientre para que llueva adentro
Limpia sus ojos, y conjura los dioses
Ser humano canta a ser humano.
Escriben no sé qué, en el tacto del otro
Guardan silencio, como el bien más preciados
Y pasan la noche. Entre manos, pies y bocas.
Ser humano aprende a ser humano.

Y pasa…

Image result for experience sex illustration

La tinta se borra
Las palabras se olvidan
Las promesas de futuro se vuelven pasado
El sabor de los besos es remplazado por otros besos
Las partes sensibles se acostumbran a otras caricias
El estomago arrienda sus instalaciones a otras mariposas
Y pasa es tiempo, y así es…